Sobre nosotros

Tres generaciones entre telas

Almare no empezó con una tienda online. Empezó mucho antes en Málaga, España. En casa siempre hubo una máquina de coser y una mesa llena de retales.

Donde empezó todo
La abuela

Donde empezó todo

Crecí entre telas, hilos y botones.

Mi abuela tenía su pequeño negocio de costura, de esos en los que las vecinas entraban a por un arreglo y se quedaban a charlar un rato. Ahí aprendí lo primero que sé de este oficio: que la ropa no es solo ropa. Es cómo te sientes cuando algo te queda bien de verdad.

De feria en feria, por media España
Más de quince años en ferias montando carpas

De feria en feria, por media España


Mi madre fue un paso más allá.

Con su propia marca de patchwork (famosa por sus botones artesanales hechos a mano y prendas hechas a mano) recorrimos media España: ferias de artesanía y eventos de moda, de pueblo en pueblo.

Montando la carpa al amanecer, hablando con cada clienta cara a cara, viendo qué se probaban, qué les gustaba, qué las hacía sonreír frente al espejo.

Más de quince años así. Ahí aprendimos lo segundo: a escuchar lo que una mujer busca de verdad cuando se prueba algo.

Las manos de mamá
Hoy

Las manos de mamá

Mi madre nunca dejó de coser.

Todavía hoy, en su pequeño taller de casa, sigue confeccionando piezas a mano para la familia, como este vestido de gitana que le está haciendo a mi hermana, puntada a puntada.

Ese ojo para la tela, el corte y el detalle que no se enseña en ningún, sitio es el mismo con el que hoy elegimos cada prenda de Almare: tocándola, mirándola las veces que haga falta, pensando en la mujer que la va a llevar.

Nuestro turno
Málaga

Nuestro turno

Hoy somos una pareja de Málaga que ha recogido ese testigo.

Queríamos dejar de depender de carpas, madrugones y ferias, y darle a todo lo aprendido un hogar propio. El local físico de nuestros sueños todavía no es posible (los números mandan), así que hicimos lo que esta familia ha hecho siempre: adaptarnos.

Así nació Almare, nuestra tienda online. Al principio no teníamos ni idea de webs. Poco a poco, le fuimos cogiendo el punto, como a todo. Durante todos estos años hemos dejado atrás a más de 40.000 clientas satisfechas. La alegría de volver a veros cada feria se ha trasladado a volver a recibir un pedido de todas vosotras.

Y sí, acabamos de llegar a las redes sociales. Durante años nuestra forma de conectar fue cara a cara, en mercados y ferias de moda y artesanía, y lo de gestionar cuentas de Instagram y Facebook nos pillaba un poco lejos. Pero nos dimos cuenta de que es la manera de seguir teniendo esa conversación cercana con vosotras, ahora que ya no montamos carpa. Estamos empezando, si te apetece acompañarnos en esta aventura, nos encuentras aquí:

Almare

El sueño sigue siendo el mismo

Almare es Mediterráneo hecho ropa: prendas que sientan bien, a precios honestos, elegidas como las elegiría mi abuela — con calma, con criterio y pensando en ti.

Y seguimos soñando con lo mismo que soñaba ella: una boutique con puerta a la calle, donde volver a recibirte en persona. Cada pedido tuyo nos acerca un poco más.